Este libro contiene la historia documental de la Fundación de Colonia Luxardo, dispuesta por Decreto del Gobierno de la provincia de Córdoba, con fecha 18 de setiembre de 1886.

La investigación demandó casi dos años y medio, y fue desarrollada en trece ámbitos diferentes, pero en el aspecto documental, el Archivo Histórico de Córdoba resultó el lugar más fructífero, con tal magnitud, que el contenido de la  obra  define un precedente en  la provincia de Córdoba.  El libro tiene 164 páginas, comienza con la mensura y amojonamiento realizado en el año 1867 por el agrimensor Eleazar Garzón, para determinar la superficie y ubicación geográfica del lote número 24, al cual denominaron “Suerte” dentro de las tierras Fiscales, y culmina con una breve historia del Fundador y dos de sus hermanos, todos ellos italianos.

En este momento las autoridades de la Escuela Gabriel Luxardo, están organizando la presentación de este libro. Además, importa destacar que el beneficio por la venta de dicho libro será para las Cooperadoras de la escuela mencionada, pues así lo dispuso el Autor.

 Tan simple, gratuito y agradable como el saludo que encierra una sonrisa, expresión palmaria de la simpatía. Por ejemplo, decía Dale Carnegie: “La persona que no es capaz de regalar una sonrisa, no merece tener un negocio o empresa”. Pues carece del talento inicial, de la adecuada conexión con el público, que es el cliente potencial o efectivo y razón de ser de su propio emprendimiento.

 Una sonrisa, esa que nace del corazón, trasunta alegría, amistad y buena predisposición para la interrelación humana  y el trabajo, en síntesis, una sonrisa es la puerta que se abre para dar paso al estado de ánimo ideal, el cual define la empatía y promueve las óptimas relaciones a través del diálogo fructífero y ameno,  que al entablar y compartir nos  permite multiplicar alegrías, dividir penas y zanjar dificultades o discordias. (más…)

El pueblo era muy pequeño, apenas cien almas lo habitaban y constituía un típico conglomerado de agricultores gringos, donde la vida transcurría tranquila y monótona, solo la escasez de lluvias  o una enfermedad podrían representar una seria preocupación en la vida cotidiana, mientras promediaba la década del ´60.

 Allí una familia, en particular, integrada por el matrimonio y sus dos hijos varones, decidió un día que Honorato, el mayor de éstos continuara estudiando luego del ciclo primario, y de este modo podrían disfrutar en el futuro a “mi hijo, el doctor”. Pero únicamente era posible realizar este sueño si el otro hijo, de nombre Mario, permanecería en el campo, para que el trabajo  en conjunto pudiera solventar los estudios del mayor. (más…)

Al andar marcamos un camino, delineamos una senda material o sólo imaginaria, la cual sienta precedentes, y luego incidirá de alguna manera en el futuro individual proyectado en el tiempo. Si en el devenir, muchas son las personas que recorren el mismo destino y en el transcurrir aumenta continuamente su frecuencia; entonces, mayor será la dimensión e importancia de la senda original, hasta convertirse, la misma, en ruta de un pueblo, que naturalmente se irá llenando de “infraestructura” histórica y ésta también colmará de orgullo a los hacedores y, más aún, a su posteridad; además de cautivar al forastero.

 Una senda es simplemente un camino limitado; pero si ampliamos el horizonte, veremos una comarca y, más allá, inclusive un país; en este caso la consideración es igual, nada cambia, únicamente modifica e incrementa la extensión de la acción que desarrollamos al marchar. (más…)

Transcurría la década del ´50 y  estos personajes aún constituían una parte nutrida y pintoresca  del folclore campesino de la pampa gringa, eran peregrinos que brindaron  un marco involuntario, simple e innovador dentro de la vida monótona del lugar. Por ello, creaban un matiz transitorio de humor y entretenimiento. Se los llamó peyorativamente “crotos” y, con eufemismo, mendigos o linyeras ¿Por qué crotos? En el año 1920, siendo gobernador de la provincia de Buenos Aires, José Camilo Crotto, sancionó el Decreto 3/20, por el cual se autorizaba y permitía a  los peones rurales   viajar gratis sobre los trenes de carga, incluido  su equipaje, el que consistía en algunas ropas viejas contenidas en  paños de arpillera y atadas las cuatro puntas entre sí. En consecuencia, pronto el vocabulario popular extendería la denominación de “croto” a todas las personas que evidenciaron extrema pobreza y alma de vagabundos, incluso era el modo de augurarle el futuro a un joven con pocas ganas de trabajar. (más…)

Una tormenta podría abatirse de diversas maneras; tal  vez con un prólogo de viento fuerte e intensa polvareda, si antecede una larga sequía en el lugar; y si manifiesta un posterior frente de nubes, el cual tiene tonalidad verdosa y densa, indica grandes posibilidades de granizo; y con mayor amenaza aún si es entre relámpagos y truenos. Finalmente la lluvia. Todo este ciclo, conformado por las etapas expresadas, es sólo probable; pues, como decían en el pasado los abuelos campesinos, “el tiempo siempre hace lo que quiere”.  Entonces, lo único cierto, en lo inmediato, es lo que vemos con nuestros propios ojos: la tormenta, que se sustancia progresivamente y jamás vendrá de golpe. (más…)

El ser humano se integra con dos partes; una, la espiritual; otra, la material o biológica. En cambio, los animales carecen de la primera (aseguran los que dicen saber); no obstante, será por memoria asociativa, instinto de conservación, o lo que fuere en realidad, ellos cuidan el medio ambiente, lo reconstruyen permanentemente y viven en perfecta armonía con el mismo

 ¿Y nosotros? Autodenominados “seres superiores”, por ser los únicos que poseemos el “raciocinio”; pero en la práctica demostramos a los animales haber descendido varios escalones en los valores ecologistas, porque somos capaces de generar energía atómica; además de utilizar recursos no renovables, tales como el carbón y el petróleo; también realizar pruebas nucleares, incendiar montes y campos, desaforados que talan bosques, la contaminación de espejos de agua…y hasta la simple, pero dañina y penosa, quema de neumáticos en las manifestaciones de protesta. (más…)

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