Jue 27 Mar 2025
El Plagio es igual a un Robo
Posteado por Carlos Evasio Maggi en Reflexiones
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Y el Plagio, también manifiesta una mentira. La cual, se da cuando alguien copia el trabajo de otro con la intención de que parezca propio. En consecuencia, comprende no solo las mentiras en sí mismas, sino que “Manifiesta un Robo”, por lo cual puede tener consecuencias legales, pues “tipifica un delito”. Dado que estas mentiras definen un acto de mala fe, al usar intencionalmente un trabajo de otra persona, no solo para lograr un beneficio propio, sino con el fin de que parezca que el mentiroso es el autor de ese trabajo. Por consiguiente, en el ámbito de la propiedad intelectual, en especial, este acto es valorado como “el más repudiable de todas las mentiras”. Y suele ocurrir inclusive que el mentiroso va más allá aún e injuria frente a terceros, al legítimo autor, con el propósito de mostrar que éste “no es digno de tal o cual obra”. Pero él sí. Y de este modo, también pretendería “justificar” su robo.
Ni por un instante podríamos dudar que el ser humano, es un sujeto gregario por naturaleza, con lo cual cultiva su propia integración social, necesaria y conveniente para la supervivencia normal, expresada en el más amplio espectro. Por ello, una vez sintonizada esta predisposición, útil en el ensamble destinado a forjar las condiciones óptimas para una vida mejor, individual y de conjunto. Todo lo cual, comprenderá a la salud física y mental de cada persona, para desarrollar luego una convivencia de verdad civilizada, que permita lograr naturalmente la paz, más la evolución económica y social del pueblo en cuestión.
Es la familia, la célula social de una comunidad, de un pueblo, de una nación y, en la sumatoria, del mundo entero. Y en estos conjuntos, precisamente, se funda la convivencia con la premisa de que, cuanto más ordenada funcione, mayor será el beneficio general para sus integrantes, donde esa condición individual naturaliza espontáneamente un efecto multiplicador que, a la postre, podría anidar con extensión de tendencia universal. Luego, cuanto más sistematizada transcurra una sociedad, tiende a generalizarse el bienestar, y sin la necesidad funcional de claudicar en ningún asunto de estricta justicia.
Tal como expresamos en el título del presente escrito, es Fundamental en la conducción de un vehículo automotor, y sin importar el porte, observar algunas reglas básicas que no siempre surgen de las leyes respectivas, sino que más bien emanan del sentido común. El cual, a veces y lamentablemente, es el más ausente de todos los sentidos, tanto en el conductor como en las leyes de tránsito. Y cuya finalidad estaría dirigida a evitar daños materiales y, en especial, a cuidar la integridad de las personas involucradas en los riesgos de siniestros imprevistos.
El enunciado es un tema de efectos controvertidos en distintos ámbitos y que, muchas veces, presenta posiciones diametralmente opuestas en la consideración de analistas económicos de reconocida trayectoria.
El criterio general expresa que la mentira es una demostración contraria a lo que se conoce, se piensa o se cree. Es un recurso empleado con fines diversos y en contra de lo que se considera como una verdad. En consecuencia, la mentira representa una impostura. También equivale a un antivalor moral, y siempre tiene un condimento negativo. No obstante, su uso cuenta con una gran difusión. Desde el punto de vista puramente biológico se manifiesta como un mecanismo de sobrevivencia. Y en las relaciones humanas constituye un modo destinado a la combinación social.
Pensamos que nadie debería dudar sobre la realidad de este proceso, el cual obedece a una tendencia inherente al ser humano. Y cuyo carácter muestra, como aspecto básico, que el mayor rigor y el auténtico “ojo clínico” siempre se deben aplicar en episodios y omisiones realizadas por el prójimo. En el preciso instante donde prevalece una especie de narcisismo emocional, pues actúa en el individuo mientras lo declara dueño absoluto de esa dulce sensación, porque lo hace sentir que es poseedor de la razón en determinada contienda. Y muchas veces sucede, aunque el verdadero conocimiento sobre ciertos temas no habite en su fortaleza cultural. Al respecto, y ante una especie de vanidad exagerada, consideramos ilustrativo citar el pensamiento de René Descarte, filósofo y matemático francés, que solía afirmar: “No hay nada repartido de modo más equitativo que la razón. Todo el mundo está convencido de tener lo suficiente”.



