4005701786_5af5bca2af_zEn este instante nos preocupa la calidad de la construcción, por ello queremos compartir con los lectores algunas reflexiones  destinadas a  crear diversas propuestas.

 Si nos referimos a una vivienda con una o dos plantas solamente, el diseño de su frente dependerá, en primer lugar, de la imaginación creativa del proyectista. Y relegado al segundo lugar se ubicará el tema económico, por el costo y tipo de materiales empleados. Sin embargo, su aspecto individual exterior y como impronta zonal o barrial tiene escasa relevancia de conjunto.

 No acontece lo mismo con edificios de altura; es decir, los que tienen varios pisos; y cuánto más altos son, mayor será su manifestación edilicia en el lugar; y  la adecuada elección de  materiales para el  revestimiento frontal es de suma  importancia.A continuación de la anterior valoración destacamos, por ejemplo, los modos y modelos de construcción adoptados en la ciudad de Córdoba, donde prevalece una muestra bastante representativa de las edificaciones realizadas en otras partes de nuestro país.

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hogan_german_short_haired_pointer_01.jpg_w450En la jerga popular, la mención de los perros adquiere valoraciones pendulares, que van de un extremo a otro  casi sin detenciones intermedias; por ejemplo: “Qué vida de perros”; “Lo tratan como a un perro”; “Lo mataron como a un perro”; “Es más despreciable que perro sarnoso”; “Tiene un carácter de perros”,  y así podríamos continuar con una larga lista de expresiones en el sector negativo. Y en la otra punta, la positiva, encontramos manifestaciones tales como: “El perro es el mejor amigo del hombre”; “El perro es lazarillo de los discapacitados”; “Más conozco a las personas y más quiero a mi perro”; etc.

 También los sitios intermedios, pero con menor intensidad, están marcados por algunas  reflexiones como las siguientes: “El perro es el mejor amigo del hombre; pero éste no siempre  es el mejor amigo del perro”; “Perro que ladra no muerde”; “Ladrador como perro chico”; etc. (más…)

peon-ruEs una historia real. Transcurría la década del ´70 cuando una familia chacarera, residente en la zona de Luxardo, contrató un peón para que realizara distintas tareas en su campo; él era gringo, medio petiso, de unos 60 años de edad, su cara  muy roja mostraba  los embates del sol y la sangre a flor de piel, con grandes ojos grises y  de mirada penetrante; se llamaba Juan y tenía un alias, le decían “Yuanín  l` mat” (Juancito, el loco). Su personalidad poseía singulares aptitudes, tales como  gran voluntad para el trabajo, sin importar el tiempo y la diversidad de las obligaciones  encomendadas; además de una credulidad  casi ilimitada, en especial sobre temas relacionados con mujeres jóvenes, en este rubro “comía todo lo que le tiraban”. Por eso, nunca faltaron bromistas y “gorros de lana” que le calentaron la cabeza con frondosas ilusiones, donde alguna joven del entorno sería protagonista involuntaria de una novela de amor; aunque, por lo general, ella no participara con su presencia y, a veces, ni siquiera se enteraba del romance; pues todo se elaboraba sólo en la imaginación de Yuanín y de su eventual embaucador. (más…)

immigrant_hostelEsta breve exposición contiene un sencillo homenaje, a través del recuerdo, para todos los hombres y mujeres que provenían de lejanas tierras, impulsados por la miseria en sus países de origen o, simplemente, motivados por ambiciones personales de aventura y riqueza en breve; y de este modo arribaron a nuestras playas colmados de esperanzas nuevas.

El primer antecedente data del año 1825, en que se constituyó en “hotel” una parte del antiguo convento de los Recoletos, zona del actual cementerio homónimo, donde alojaron a grupos de ingleses luego destinados a San Pedro. En este lugar también se estableció la primera Escuela de Agricultura y Jardín de Aclimatación. Al que agregaron, más tarde, el edificio de la antigua capilla de la “Chacarita de los Colegiales”; éste conjunto funcionaría como alojamiento de inmigrantes hasta 1852. Sin embargo, corresponde agregar que en tal  período los inmigrantes apenas superaban los 3000 en promedio y por año. (más…)

19033_1163_1_lgEn el espacio social, una persona podría exhibir una dialéctica refinada, exquisita; pero una cosa es decir y otra  bien distinta es hacer. En consecuencia, el grado de inteligencia práctica de una persona jamás podría medirse por su acción verbal, aunque sea  importante el caudal cultural que incluyan sus palabras; más bien corresponde valorarla por los sucesivos actos realizados en el tiempo que, cuanto más prolongado, mejor evidencia la capacidad del individuo. Además Albert Einstein afirmaba: “Es más importante la imaginación que el conocimiento”.

 En el  ámbito político, en particular y por ejemplo, el más capaz nunca debiera ser el que más “horas-comité” acumula; sino el que demuestre lo expresado en el párrafo anterior; de este modo habremos contribuido a perfeccionar el sistema de selección a través de una genuina intención patriótica, donde ubicamos al pueblo en la cúspide de la estructura social. (más…)

Un argentino auténtico jamás debería dudar de las cualidades de patriotismo, altruismo y capacidad para analizar las necesidades de la sociedad que integraban y del país en su conjunto, que evidenciaron en los hechos próceres de la talla de San Martín y  Belgrano, por ejemplo; ellos no se perpetuaron en el poder (y podrían haberlo hecho tranquilamente), tampoco quisieron dejar una impronta personal y compulsiva en plazas, paseos, vías de comunicación y, mucho menos, en monumentos; con tal actitud, seguramente, pensaron que sería la posteridad agradecida la encargada de reconocerlos por la actuación en favor de nuestra Nación y proyectada luego a toda America  del Sur; según  anhelaban  San Martín y Bolívar.

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foto_0000000120130218144457A veces transitamos por la autopista, en el tramo que une la ciudad de Córdoba con otra importante población, generalmente por la mañana y a plena luz del día; y en el recorrido solemos ver con asombro e incomprensión cómo vehículos de alta gama (y en esta categorización señalamos con especial énfasis a los ejemplares de origen teutón), cuyos conductores suponemos, con bastante lógica, que son personas con destacado nivel económico y cultural; por esto último sólo nos referimos a la capacidad  de entendimiento de las cosas. Sin embargo, son los mismos que no respetan la velocidad máxima, que es de 130km por hora, pues a ojos vista desarrollan altísimas velocidades que bien podrían calcularse, en muchos casos, superiores a los 170km por hora.

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