
Cuando el misterio de un lugar nos apasiona, junto al exotismo que descubriremos en cada cosa, y más aún si el conjunto forma parte de la historia universal, la misma que naturalmente cautiva a tantos viajeros, siempre ávidos de fuertes emociones. Entonces, si al final de esta valoración el bolsillo lo permite, allí estará Estambul, esperando. Sí, en realidad es lo menos que podría manifestarse de esta populosa urbe, habitada por algo más de 15.000.000 de almas.
Estambul también es historia que trasciende la versión local y regional para ubicarse dentro de la universalidad misma del conocimiento. Fundada en el 660 a C, con el nombre de Bizancio y sobre un colosal espacio de la geografía que pertenece a dos Continentes, Europa y Asia. En el preciso lugar donde confluyen el Estrecho del Bósforo y el Mar de Mármara. Sin embargo, la parte más poblada, la de mayor desarrollo económico, se halla en el sector europeo. Además, el casco antiguo, el que se ubica debajo del Cuerno de Oro, fue asentamiento de grandes Imperios de la historia: desde el 330 d C y luego de una refundación con el nombre de Constantinopla, durante el período 330-1204 fue la capital oriental del Imperio Romano. Más tarde y en el lapso 1204-1261, capital del Imperio Latino. Continuó con el Imperio Bizantino desde el 1261 al1453. Y, por último, sede el Imperio Otomano, en el tramo de 1453-1922. (más…)
Hay momentos en que el sentimiento se torna más apasionado, y con ello subyuga a la persona que lo experimenta. No obstante, forma un síntoma natural que nace de fuertes emociones, también es periódico cuando viene asociado regularmente al calendario, tal como en este caso. Pues todos los años acontece de igual modo, y sucede cuando un ciclo termina para dar lugar al inicio de otro nuevo, que siempre lo imaginamos cargado de cosas hermosas, dado que el optimismo crea la esperanza por buenos augurios para nosotros y para nuestra familia Pero, ¿si extendiéramos este mismo deseo en beneficio de todos los seres que habitan la superficie limitada del planeta tierra? Así el humanismo tomaría mayor relevancia, dado que se universaliza la sensibilidad positiva.
El tiempo es la representación de la eternidad en movimiento. Y en esta misma dinámica va dejando su impronta, que podría ser superficial o profunda. Sin embargo, no todo realiza el tiempo al transcurrir, sino que el ser humano también hace su aporte. El cual no siempre sintoniza con las formas del tiempo, puesto que el mayor interés del hombre radica en la propia conveniencia, algunas veces basada en errores de criterio y en otras, por depender exclusivamente de su egoísmo personal, cuyo motivo podría colisionar inclusive con la sincronización general creada por la perfección del Universo. Es decir que, de este modo, el hombre define una diferencia básica respecto al comportamiento de animales y vegetales dentro del medio natural que les dio la vida, donde a cada uno brinda los medios necesarios para su normal existencia. Y al final, a todos por igual asigna un sitio en el tránsito a la eternidad.
El presente, se trata de un “Aviso” a la inmigración, publicado en la Revista “El Economista”, de Buenos Aires, con fecha 1º de agosto de 1878. Y conservado en Documentos Escritos. Sala VII. Legajo 472.
Las reflexiones comprenden un proceso mental que favorece el análisis de los temas que podrían ser preocupantes, referidos a cualquier índole o relevancia. En consecuencia, creo que una actitud reflexiva permite, a la postre, tomar las mejores decisiones en todos los casos, pues no alcanzo a colegir excepciones. Al respecto Albert Einstein solía decir: “Reflexionar hasta que las tinieblas se conviertan en luz de comprensión”.
Pienso que el humor ameniza y puede alegrar la vida de todos. En verdad no alcanzo a imaginar excepciones, sin embargo el contenido del ingenio posee matices particulares que definen la cultura de cada pueblo, y su verdadera esencia es atemporal. Por otro lado, si consideramos al humor en escala superior, se trata de un arte limitado a ciertas personas con talento creativo e histriónico, según lo expresaba Albert Einstein: “Sólo a una pequeña minoría le es dable fascinar a su generación a través del humor y la gracia”. En cambio, para el filósofo Friedrich Nietzsche: “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”.
En un recóndito paraje de la “Pampa gringa”, y en tiempos que la música romántica hacía furor en la juventud, más la desinformación social y política que era un clásico para todos los habitantes de la zona. Allí, en el preciso instante que el sol comenzaba a despuntar sobre el horizonte, y la mañana de mediados de julio se presentaba verdaderamente gélida, en tanto que dentro de un precario corral, sin ningún reparo de vientos ni lluvias, tres tamberos caminaban encorvados entre las vacas, como oponiendo resistencia a la temperatura que intentaba sobrepasar los abrigos superiores, confeccionados a modo de ponchos y con arpillera de trama compactada. En esas desapacibles condiciones, dos veces por día se realizaba la tediosa y eterna rutina del tambo. Uno de ellos, un niño de escasos 10 años de edad, continuamente efectuaba su tarea de pie, posición que en determinado instante le permitió observar un acontecimiento insólito, sin dudas. A su izquierda y al sur de un pequeño monte de viejos paraísos, apenas a unos 80 metros desde su lugar de trabajo y donde comenzaba un sembradío de centeno, vio que Chilín, un perrito ratonero, de color blanco con algunas manchas negras y marrones, que tendría 4 años de vida, emprendió su hostilidad contra una corpulenta liebre, que tal vez pesaba el doble de su pendenciero adversario. 



