Reflexiones


Una tormenta podría abatirse de diversas maneras; tal  vez con un prólogo de viento fuerte e intensa polvareda, si antecede una larga sequía en el lugar; y si manifiesta un posterior frente de nubes, el cual tiene tonalidad verdosa y densa, indica grandes posibilidades de granizo; y con mayor amenaza aún si es entre relámpagos y truenos. Finalmente la lluvia. Todo este ciclo, conformado por las etapas expresadas, es sólo probable; pues, como decían en el pasado los abuelos campesinos, “el tiempo siempre hace lo que quiere”.  Entonces, lo único cierto, en lo inmediato, es lo que vemos con nuestros propios ojos: la tormenta, que se sustancia progresivamente y jamás vendrá de golpe. (más…)

Cuando estudiaba “Instrucción Cívica”, allá lejos en mi tiempo de secundario, como alumno libre y autodidacta, una frase en especial me llamó la atención, y la misma expresaba: “Si una persona transita por la vereda con un martillo en su mano, y al pasar cerca de una vidriera, en un arrebato la golpea con esa herramienta y saltan en pedazos los vidrios. Entonces, en este acto ¿Quién tiene la culpa? ¿Acaso el martillo?”

 La respuesta es realmente una perogrullada; es decir, demasiado obvia ¿Verdad? Sin embargo, en los últimos tiempos y en los accidentes de tránsito, de manera sistemática, aparecen muchos “especialistas” y otros  muy profanos involucrados que a toda costa quieren demostrar que la culpa la tiene “el martillo”, el cual, en esta metáfora, equivale a la “fatalidad” (más…)

Una figura que en otros tiempos, por las noches tiznadas con denso manto oscuro, en medio de un campo, monte o lúgubre recodo del camino, aparecía;  la llamaban la “luz mala” porque infundía terror en el transeúnte. Según cuenta la leyenda, que solía emanar de la nada, irradiando una luz tenue y, a veces, atacaba; emergía con preferencia de pantanos y cementerios, algunos decían que era la manifestación de un “alma en pena”. Representaba un mito asociado al miedo profundo; y  cuando aparecía ante los ojos del viajero, más valía que éste no intentara escapar, porque esa acción produciría la inmediata reacción de la “luz mala”, la cual lo perseguiría cada vez a menor distancia; de este modo, el espanto  situaba la locura  al alcance de la mano. (más…)

A continuación detallamos algunas expresiones de cultura antisocial, con el propósito de fijar, dirigir y sustanciar correctamente los parámetros educativos, disuasivos, correctivos y punitivos; y son las prácticas, los modos y las omisiones de mayor frecuencia, las cuales definen en nuestro país un verdadero flagelo en el tránsito de vehículos:

-Conducir en zigzag, con cambios violentos de carril y sin realizar seña alguna.

-Cruzar los semáforos en rojo, esto es  frecuente y muy difundido en los barrios y avenidas importantes de pueblos y ciudades. En especial, durante la noche, madrugada o feriados.

-Andar en contramano en los barrios, y aunque haya claros carteles indicadores.

-Doblar a la izquierda en los semáforos, en calles de doble mano y cuando las disposiciones de tránsito lo prohíben expresamente.

-Virar en U en cualquier avenida céntrica y también en las autopistas, por ejemplo en la circunvalación y  en la avenida Rafael Núñez de la ciudad de Córdoba.

-Al girar en una esquina, la prioridad le corresponde al peatón, sin embargo, quien cruce la calle con esa ciega convicción es probable que no llegue a viejo.

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Creencia, Causa y Consecuencia

Mucho se dice, mucho se escribe y, en ese mismo caudal, también se publica; cuyo vértice común de todo es la voluntad de mejorar las reglas y  comportamientos que definen conductas en el tránsito vehicular, tendientes a disminuir los accidentes y así evitar en igual proporción las consecuencias con pérdidas de vidas o, en el mejor de los casos,  las curaciones y mutilaciones; además del  estrés y el costo económico que ellos provocan.

En donde más énfasis aplican personas especializadas y organismos pertinentes, es en explicar y prevenir que el “exceso de velocidad es la fuente principalísima de todas las desventuras”; lo cual suelen publicar   por medios gráficos, televisivos y radiales, con cierta frecuencia (aunque realmente no comprendemos el motivo  por el que, en estos últimos tiempos, la consideración y difusión educativa sobre este tema tan importante esté bastante olvidada). (más…)

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