Jue 5 Oct 2017
La Naturaleza
Posteado por Carlos Evasio Maggi en Pensamientos
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Es muy difícil, y con tendencia a una misión imposible, el intento de hallar elemento o vestigio, o conjunto de ellos, que definan de manera palmaria el inicio existencial de la Naturaleza, como un todo. Muchas teorías surgieron de estudios que se realizaron a lo largo del tiempo, y aún hoy en día continúan efectuándose pero cada vez con mayor difusión y tecnología aplicada. Sin embargo, sigue vigente la afirmación que en su momento realizó Albert Einstein: “En mi larga vida he aprendido una cosa: que toda nuestra ciencia, comparada con la realidad de la naturaleza, es primitiva e infantil y que, a pesar de todo es lo más valioso que tenemos”. O la perfección del universo, tal como lo concebía Baruch Spinoza, y en la cual fundaba su panteísmo filosófico, mientras manifestaba: “Dios es idéntico al orden matemático del universo”. (más…)
Aconteció en todos los tiempos y, especialmente, en muchos sitios que de cierto modo fueron cuna de la civilización universal. Se trata de la acción que filósofos y científicos dedicaron, a través de sus pensamientos, con el propósito de contribuir a la mejor comprensión de la existencia humana, al interpretar de manera adecuada los diversos emprendimientos que requiere la vida en cada jornada. Y es indudable que ese resultado beneficia a todo el mundo, sin distinción de clases, credos o cualquier otro aspecto que podríamos definir, incluyendo también a pueblos recónditos y esparcidos sobre la faz de la tierra.
La mejora en cada idioma es una tarea de todos los tiempos. Para ello, constantemente se emplearon diversos medios, en especial fueron medios escritos, tales como la recopilación de palabras, alfabéticamente ordenadas, y el significado de cada una de ellas. Cuyos compendios denominamos “diccionarios”, los cuales son verdaderos vademécum en el arte de escribir o hablar correctamente, dado que permiten lograr jerarquía, precisiones y buen gusto en el desarrollo literario, más la perfección oral. Por lo tanto, el estudio asigna rigor y elegancia a la dialéctica. En cambio algunos dialectos, que también tienen sus propias reglas, resisten tenazmente a los procesos de modificaciones porque se basan en la estructura fija de su lenguaje. Por muestra, el piemontés.
La estimación de este asunto varía con el tiempo, pues el modo de sentir la vida se relaciona con las etapas en que transita un individuo durante la propia existencia. Pero el mayor peso de identidad en cada cosa, siempre dependerá de la razón, la que luego impulsa la acción. Por consiguiente, es de máxima importancia la necesidad de fomentar y perfeccionar continuamente la interacción entre el acto inicial que surge del pensamiento con la posterior realización de cualquier propósito pergeñado, el cual depende de la voluntad, y cuya valoración oscila mientras acontecen las etapas mencionadas. Vale decir que en la niñez no se define decididamente tal necesidad, tampoco en la juventud predomina la claridad en los propósitos, pues en esos períodos de la vida el individuo se siente naturalmente eterno y ocupa sin mayores compromisos un espacio en el mundo. No obstante, a partir de aquí, sin tantas precisiones y como una permanente imposición del destino, la realidad tiende a cambiar.
Einstein sostenía un panteísmo filosófico, el que nunca alteró durante toda su vida. Y desde esa posición afirmaba: “Creo en el Dios de Spinoza, que es idéntico al orden matemático del universo. Y no creo en un Dios que se preocupe por el bienestar y los actos morales de los seres humanos”. Pensamientos que solía repetir como una verdadera letanía de sus manifestaciones sobre el tema.
Dentro de ciertos límites, cuanto más inclementes son las condiciones climáticas externas, y mientras nos sentimos protegidos en nuestro hogar, un café o biblioteca, por ejemplo, mayores serán las razones para lograr una profunda inspiración mediante el pensamiento, y más aún si en ese instante también nos acompañan la soledad más la tranquilidad en el ánimo. Entonces, dentro de estas condiciones podríamos definir momentos que naturalmente predisponen a la creatividad en nuestro interior, con alternativas diversas, donde fluye la imaginación que va desarrollando su potencialidad de tal modo que pareciera no tener límites si la dejamos expandir libremente.
Dentro del ámbito político, la valoración de este rol tiene escenarios muy distintos, según se realice dentro de países del primer mundo o en países subdesarrollados. Sin embargo, en ésta última clasificación, cuando nos referimos al tema político únicamente, corresponde incluir a aquellos cuyas autoridades no les interesa lograr un orden civilizado en los diversos estamentos, donde tal estimación conceptual desciende sistemáticamente desde la cúspide y se esparce por toda la pirámide del poder político nacional. Y el estado de ánimo para crear esta situación parte esencialmente de no respetar las leyes o modificarlas para enarbolar designios personales o sectoriales, aunque sean espurios. Y desdeñando la condición de que son solo mandatarios de un poder mandante, que ostenta el propio pueblo, intentan perpetuarse en el cargo o, por lo menos, reiterar periodos de gobierno sin importar lo que la Constitución establezca, pues ellos se consideran por arriba de todo. Al respecto Cicerón afirmaba: “La salud de un pueblo está en la supremacía de la ley”. Y suceden aún cosas peores cuando el mandatario, aunque de modo implícito, manifiesta lo que en su momento sostenía el rey Luis XIV: “El Estado soy yo”. 



