Jue 29 Sep 2016
El hombre, un animal de costumbre
Posteado por Carlos Evasio Maggi en Pensamientos
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¿Es el hombre un animal de costumbre? Sí, lo confirma un estudio realizado por la Northeastern University de Boston, EE. UU. Y el fundamento original es porque el hombre comparte ciertas características que son inherentes a las plantas y animales, por eso tiende de igual modo a comportarse como ellos. Entonces, tanto los hábitos como los vicios, se encarnan en el hombre mediante la repetición de actos buenos o malos, por lo cual en uno o en otro sentido vemos que la costumbre está relacionada a la actuación del hombre orientándolo a su perfección o a su destrucción. Esto se nota desde las pequeñas y hasta en las grandes cosas. En consecuencia, el hombre tiende a ser conservador por naturaleza, y en fomentar esta actitud interviene el subconsciente, cuando gana terreno sobre la conciencia, es decir que gana el espacio a la inteligencia racional. (más…)
Paz, equivale a un estado emocional que nace y se expande desde adentro de cada individuo, forma parte del alma y luego comanda las acciones, en cuyo espacio también inciden las condiciones externas, generadas por el entorno natural u otras personas, en actitudes pasivas o activas. Vale decir que ese estado emocional se exterioriza con el ímpetu que le proveen los sentimientos, aquellos que regulan el comportamiento a través de la razón, cuya base definimos como factor interno. No obstante, tales manifestaciones podrían ser diversas, tanto en el contenido, cuanto a la intensidad de las mismas, pues no hay estándares perfectos para cada ocasión.
Creo que muy pocas dudas existen en el consenso general, de que el fútbol, como deporte, es el más bello de todos. Es algo que se siente en cada partido a través de la pasión que despierta, y aún mayor es el voltaje adquirido cuando se trata de campeonatos mundiales, donde intervienen las escuadras previamente clasificadas, y cuyos países disfrutan de una verdadera fiesta durante tales acontecimientos. Tanto es así, que cierta vez llegó a declararse el asueto en claustros educativos porque ese día jugaba la selección nacional. En consecuencia, es comprensible, ante tanta exaltación de ánimos fundados en los símbolos patrios, donde el fútbol se viste con los colores de cada país en el preciso instante en que le toca participar en el juego. Lo cual potencia el sentimiento de la inmensa mayoría de los habitantes del planeta para convertirse en una verdadera fiesta para adultos, niños, hombres y mujeres. Por eso, es probable que todos, absolutamente todos ellos tengan sobradas razones para estar atrapados por tan vistoso espectáculo.
El rol de padre no debe ser para la concepción y nada más, tampoco bastaría con agregarle un aporte en dinero o bienes indispensables para llevar a cabo la crianza de sus hijos, pero sin manifestar diariamente ese amor natural que induce a compartir desde las cosas simples de la vida.






